Endemismo y Biodiversidad

El aislamiento natural de la Ecorregión Valdiviana durante varios miles de años, produjo especies animales y vegetales únicos del planeta, los cuales presentan características muy singulares. Por ejemplo, aves como el chucao (Scelorchilus rubecula), que pertenecen al grupo de aves conocidas como Rhinocryptidos, sólo existen aquí y están completamente adaptadas a vivir en el suelo del bosque. Otra ave emblemática de esta región natural es el carpintero negro (Campephilus magellanicus), la más grande de las tres especies de carpinteros presentes en Chile, y su historia de vida está directamente ligada al destino del bosque húmedo maduro.

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Los mamíferos que habitan este bosque también presentan adaptaciones originales que los hacen únicos en relación a sus parientes de otras áreas del mundo. Por ejemplo, encontramos los representantes más pequeños de dos grupos importantes, los cuales están adaptados a vivir en una vegetación densa y cerrada. Uno, el ciervo más pequeño del mundo, endémico de este bosque, el pudú (Pudu puda) de tan solo 10 kg de peso y 40 cm de altura. El otro, es la güiña o kod-kod (Oncifelis guigna) uno de los gatos silvestres más pequeños del mundo, que habita tanto en el suelo como en la copa de los árboles, es cazador de hábitos nocturnos que se alimenta de aves, insectos y roedores. Ambas especies, por sus costumbres crepusculares y timidez, son muy poco conocidos y su conservación está seriamente amenazada.

En estos bosques australes también se encuentra el único representante de un orden y una familia de marsupiales, el monito de monte (Dromiciops gliroides), que está más emparentado con los marsupiales australianos que con el resto de las especies sudamericanas. Tanto los estudios genéticos-moleculares como su similitud con un género de seis especies fósiles ya extintas, nos dicen que el monito de monte se ha mantenido, lo que hace que sea considerado un fósil viviente representante de los primeros marsupiales que poblaron América del Sur.